El 21 es el fin de ciclo y el inicio de la nueva etapa marcada por el Solsticio, donde el sol se «detiene» (Sol statum = Sol estático) y el día es más corto (menor luz solar) en invierno, para emprender nuevamente su recorrido ampliando su luz…
Hay diferentes etapas que van marcando los tránsitos celestes, astrales, universales … y a su vez son la clara y externa expresión de nuestros cambios internos, a veces menos perceptibles por prestarles menor atención aún siendo ¡Los más importantes de nuestra vida!

De hecho entre el solsticio (celebrado de forma cristiana con el nacimiento de Jesús) y el aceptado cambio de año en el 31 suelen haber unos 10 días que se dedicaban antaño (los judíos aún lo preservan así) a prestar atención al recorrido resuelto durante el último año y reconducir para el nuevo año – cual buen aprendiz de mago o autocoaching del siglo XXI – las energías internas (valores, sensaciones, consejos, ideas, conciencia …) hacia el conocimiento, la templanza y la luz interior.
y mucha luz para iluminar el Viaje Iniciático



