Bitácora de edición solsticial 2014:
El primer día visitamos el castillo de Queribus, llamado nido de águilas, por la fascinante y altiva ubicación que tiene ante el Canigó. A destacar el techo de estilo gótico que ha permitido que a pesar de casi 1000 años t’historia, desde que los cátaros hasta nuestros días se mantenga todavía tanto firme.
Durante la comida nos fuimos conociendo todos los que formaban parte del grupo, compartiendo y ya aprendiendo a tomar conciencia de cómo somos. Luego, nos dirigimos a las fantásticas gargantas de Galamus, donde nos pudimos refrescar en las pozas de la ya sentida calor de verano. Nos lo pasamos en grande.
Al atardecer llegaremos a casa de nuestros anfitriones, él experto en senderismo por rutas de los Pirineos y ella entre enciclopedia y curandera-druida, encantadores. Nos esperaban muchas sorpresas agradables.
El segundo día nos dirigimos a las grutas de iniciación, donde estuvieron viviendo los cátaros especialmente cuando se inició su persecución por parte de la Inquisición, después de los años de guerra entre caballeros catar-occitanos y tropas invasoras del norte representantes del cristianismo católico de la época. En estas grutas, meditar, escuchar y aprender de uno mismo resulta sobrecogedor. Así con las indicaciones de Ferran, nos era fácil y agradable sentir el silencio, el misterio y sentirse envuelto y en algunos lugares, dentro de las entrañas de las montañas más impresionantes de los Pirineos. Gente que no saben demasiado de espiritualidad suele comentar «en estas montañas hay algo …».
Al tercer día, estubimos Rennes le Chateau, conocido por su relación con el santo grial y la posible descendencia de María Magdalena y Jesús. Allí encontramos muchos misterios en cuando esta leyenda de la que el famoso libro «el código da vince» habla, pues está basado precisamente en este lugar escondido en el Pirineo francés y que enlaza con la tradición cátara de la custodia del Grial. Aprendiendo del lugar también aprendíamos de los conocimientos que religiones y ancestros han intentado transmitirnos.
Por la tarde visitaríamos el castillo de los trovadores, Puivert, en un singular y maravilloso paraje tanto verde como lo inimaginable entorno que se puede disfrutar desde su punto mas alto. Después de jugar un rato a ser caballeros, aprendimos cómo eran los combates de ingenio, combates poéticos entre grandes reyes y trovadores que aún hoy hablando de sus amores, de sus musas inspiradoras ….
A la madrugada del cuarto y último día, emprendíamos la ascensión al emblemático Montségur que nos esperaba con la mística niebla que debería también ayudar a los buenos hombres y las buenas mujeres subsistir de lo que se convertiría su fin, este castillo, último reducto de sus conocimientos … allí pudimos contemplar el especial efecto de luz que la salida del sol provoca en tan amado y simbólico emplazamiento, el verdadero castillo cátaro, fuente de inspiración y glamur.
El último día, como conclusión de este tan especial regalo de viaje acompañados del fantástico terapeuta Ferran Cardona, nos llevó a un sorprendente bosque que cuando olmo se adentra parece bien bien que tengas que aparecer en otro tiempo, en otro lugar de aquellos que las películas más épicas no pueden siquiera aproximarse. Un laberinto esculpido por la naturaleza y una vegetación que te hace abrir los sentidos y la percepción a la madre tierra en su máxima expresión, para acabar con una meditación y círculo energético de todos los que tuvimos el privilegio de vivir y aprender del viaje iniciático en el país de los cátaros.



