-La revolución se acerca.
Decía un orador en plena calle.
-La revolución se acerca y todos iremos en grandes automóviles.
Alertaba mientras se acercaban los habitantes del pueblo.
-La revolución se acerca y las familias vivirán disgregadas.
Exclamaba en aquellos tiempos donde las gentes aún no vivían en sus castillos de piedra.
-La revolución se acerca y siempre llevaremos encima un teléfono.
Continuaba chillando a la multitud expectante del porvenir.
Y de entre ella, un hombre gritó con cara hostil:
-¡Yo no quiero un gran automóvil!
¡Y mucho menos separarme de mi mujer y alejarme de mis padres!
¿Y para que quiero yo llevar siempre un teléfono encima?
-La revolución se acerca.
Continuó anunciando.
-Y tu, harás lo que te digan.
[Anthony de Mello]
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