El salado de la vida

He pasado la vida echando unas gotas de aceite, hirviendo a fuego lento, el salado justo para el buen sabor y la cocción al dente.

Ahora veo que, no por hervir lento, la vida menos se desgaste.

Que la vida unas veces sabe a salado y otras pastosa quedó.

Bendito el aquí y ahora, que todavía tengo para comer, con aceite o no.

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